Venezuela necesitaría inversiones cercanas a US$3.000 millones anuales para recuperar su máxima capacidad de producción petrolera, de 3,4 millones de barriles diarios, alcanzada a finales de la década de 1990, según la consultora Boston Consulting Group (BCG).
El líder de Energía para Colombia, Perú, Chile y Argentina de BCG, Álvaro Martínez de Bourio, señaló que, además del capital, será indispensable contar con un marco jurídico y económico estable que genere confianza a los inversionistas en el mediano y largo plazo.
«Hay cautela en cuanto a ver qué acaba ocurriendo en Venezuela, cuál acaba siendo la situación final y qué tipo de seguridad jurídica habrá. El capital es lo más prudente que hay. No es lo mismo tener conversaciones que invertir la plata», afirmó el ejecutivo en una entrevista con el portal Valora Analitik.
Martínez de Bourio explicó que, pese al interés que despierta el potencial petrolero venezolano, las compañías esperan condiciones claras antes de comprometer recursos. «Las compañías están esperando a que se den las condiciones de seguridad jurídica para poder invertir», agregó.
El consultor destacó que Venezuela posee más de 300.000 millones de barriles de reservas probadas, incluso por encima de Arabia Saudita, pero produce de forma sostenida menos de 1,5 millones de barriles diarios, lo que refleja, a su juicio, la mayor brecha del mundo entre recursos disponibles y producción efectiva.
Asimismo, indicó que Pdvsa se encuentra «varios escalones por detrás» de otras petroleras estatales de América Latina debido a problemas de gobernanza, pérdida de talento, elevada deuda y litigios, aunque conserva el control sobre la mayor parte de las reservas del país.
El especialista sostuvo que la recuperación del sector será un proceso de varios años y requerirá reconstruir el capital humano, modernizar la industria y abrir espacio a nuevos contratos con empresas privadas.
«Si las cosas se hacen bien, se logra ese marco jurídico, se empieza a trabajar en una transformación profunda de Pdvsa y se abre el mercado a nuevos contratos petroleros con compañías externas, ojalá se pudiera llegar en 2028 al millón y medio de barriles de forma consolidada, y en la siguiente década recuperar niveles anteriores», afirmó.
El experto recordó que las inversiones petroleras son de largo plazo y reiteró que el principal desafío no es únicamente financiero, sino institucional. «Más allá de la plata y del capital humano, lo más importante es lograr construir ese marco institucional que dé confianza al capital, que por naturaleza es desconfiado y cauteloso».
