Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, advirtió este jueves que uno de los principales riesgos para los niños, niñas y adolescentes venezolanos tras los terremotos del pasado 24 de junio es que las condiciones de precariedad en sus hogares terminen siendo asumidas como parte del proceso de recuperación.
El riesgo principal es que la precariedad se normalice en la familia como un sinónimo de recuperación», afirmó Trapani, quien señaló que la restitución de las condiciones de vida de la niñez y la adolescencia debe garantizar entornos seguros, acceso a la educación, atención oportuna y protección frente a la violencia, reseña Tal Cual.
El representante de Cecodap hizo estas declaraciones durante la presentación del tercer informe sobre el «Impacto de los terremotos en la niñez y adolescencia y riesgos de protección», elaborado por esta organización junto a la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia (Pana). El documento analiza la evolución de las consecuencias del doblete sísmico ocurrido el 24 de junio, con un período de seguimiento que se extiende hasta el 24 de septiembre.
Por su parte, Indira Rojas, coordinadora de la Agencia Pana, sostuvo que las consecuencias de los movimientos telúricos continúan afectando a la población, pese al tiempo transcurrido desde el desastre.
La emergencia por los sismos, lejos de haber quedado atrás, persiste y muta», expresó Rojas, quien también explicó que la información recopilada durante los últimos tres meses está sujeta a modificaciones y actualizaciones, debido a los cambios que experimenta el contexto posterior a los terremotos.
Como parte de la investigación, la Agencia Pana desarrolló una matriz de documentación para identificar y verificar individualmente los primeros 3.267 casos reportados de niños, niñas y adolescentes afectados, cuyas condiciones y riesgos requieren atención urgente.
Sin embargo, los representantes de ambas organizaciones señalaron las dificultades para determinar la dimensión real de las consecuencias de los terremotos en esta población, debido a la falta de estadísticas oficiales desagregadas y actualizadas.
Es muy difícil llegar a una cifra real» de las afectaciones que enfrentan los niños, niñas y adolescentes tras los sismos, reconocieron los voceros, al insistir en la importancia de contar con información precisa que permita identificar las necesidades y orientar las respuestas de protección y asistencia.
