En medio del dolor provocado por el devastador doble terremoto que sacudió las costas venezolanas el pasado 24 de junio, dejando sus secuelas más profundas en el estado La Guaira, emergen historias de profunda calidad humana que devuelven la esperanza a las comunidades afectadas.
Guillermo Uzcanga, un carpintero venezolano oriundo de Maracay, estado Aragua, ha sido bautizado por la comunidad como el «carpintero solidario». En los momentos más oscuros de la tragedia, Uzcanga no dudó en poner su oficio al servicio de quienes más lo necesitaban: Trabajó de manera incansable fabricando al menos 240 ataúdes para garantizar una cristiana y digna sepultura a cientos de fallecidos.
De la tragedia a la esperanza: Color para los más pequeños
Hoy, con el proceso de recuperación en marcha, la labor de Uzcanga ha dado un giro lleno de luz. En alianza estratégica con diversas empresas privadas y particulares que sumaron esfuerzos a esta causa noble, el artesano comenzó la entrega e instalación de coloridas mesas y sillas adaptadas como pupitres para los niños de las zonas más impactadas.
El objetivo de esta iniciativa va más allá de entregar mobiliario: Busca ofrecer a los más pequeños un espacio seguro y alegre donde puedan realizar sus tareas escolares, dibujar y encontrar una distracción sana frente a las secuelas de la catástrofe.
Uzcanga compartió a través de sus redes sociales el momento cuando hizo entrega del que sería el primer lote de mobiliario escolar.
La iniciativa continúa recibiendo el respaldo del sector privado e independientes, quienes invitan a más ciudadanos a sumarse a la reconstrucción integral de las zonas afectadas en el litoral central.
