La crisis alimentaria se “cocina” en los cuarteles (y IV)

Tres ministros en 12 años no fueron suficientes y el Ejecutivo continuó moviendo sus piezas para «garantizarle los alimentos al pueblo». Sin Oropeza ni los dos Osorio, llegó el turno de Hebert García Plaza, quien el 17 de junio de 2014 fue nombrado como nuevo ministro de Alimentación. Un artículo publicado en octubre de 2013, en el diario El Mundo Economía y Negocios, desmenuzó su vida y reveló que proviene de una familia de Maracaibo y egresó de la academia militar en julio de 1983.

La misma nota resalta que «siempre estuvo entre los primeros puestos, era un hombre humilde, abierto y un buen amigo que no cambió por el poder y las responsabilidades». Fue compañero de promoción de futuros ministros y del capitán retirado William Biancucci, quien contrató con el estado y exportó alimentos de Brasil con destino a Venezuela valorados en 110 millones de dólares, gracias a la amistad que mantenía con sus compañeros. 

Fue uno de los principales voceros oficiales en materia de alimentos, inauguró mercales, se reunió con productores y empresarios, e incluso afirmó que «creía en el diálogo». Chávez alabó al mayor general por su «excelente trabajo» y estuvo al frente del Órgano Superior de la Economía para luchar contra la «guerra económica». Intervino Daka y negoció con las aerolíneas que operan en el país para tratar la deuda en divisas que persiste. 

Sirven la mesa 

Tras su multifacético paso por distintos cargos gubernamentales, ocupó la oficina del Ministerio de Alimentación en 2014. Un perfil elaborado por RunRunes en 2015, describió como el antiguo ministro de Transporte y de Alimentación, en el que permaneció menos de un año, era buscado activamente por los organismos de seguridad luego de emitirse una orden de detención internacional, motivado a presuntos hechos de corrupción en la compra de tres ferrys. 

Las promesas, incumplidas de García Plaza en las que aseguró que depuraría Cadivi y acabaría con las empresas de maletín, quedaron en el recuerdo y registrados en medios con afinidad gubernamental. Imputado por el delito de peculado doloso, aún es buscado por la justicia venezolana de la que él mismo, dice no creer y «menos cuando hay una orden superior, porque si realmente se quisiera luchar contra la corrupción hay mucha tela que cortar». 

La salida de Plaza, representó la asunción a las máximas esferas de la administración pública de Yván José Bello, que sería el nuevo ministro a partir del 2 de septiembre de 2014. El coronel egresado de la academia militar en 1993, arribó de la presidencia de PDVAL y, en febrero de ese año, comentó que «la puesta en marcha de un nuevo sistema de regulación formaba parte de un plan para evitar el acaparamiento y preservar los inventarios». También fue gerente general de Control Aduanero y Tributario en el Seniat y presidente encargado de Casa. 

Conexiones de peso 

A Bello, que ocupó el cargo de ministro hasta el 25 de marzo de 2015, se le vincula con altos personeros del Gobierno venezolano. Según una nota publicada por Entorno Inteligente, con fecha de julio de ese mismo año, el coronel es una persona de amplia confianza para los hermanos José David y Diosdado Cabello Rondón. 

El amigo de los Cabello respaldó a su compañero de promoción en la academia, Johan Hernández Lárez y lo mantuvo a su lado. Este personaje, prácticamente desconocido para la opinión pública, es presidente de la junta interventora de la Corporación Venezolana de Alimentos, S.A. (CVAL), Corpo PDV-Mercal, viceministro de producción alimentaria y presidente de la Compañía Venezolana de Alimentos La Casa (Venalcasa). Se desempeñó como presidente de Abastos Bicentenarios, fue comisionado en septiembre de 2013 al frente de la Contraloría, gestión y resultados de las plantas Industrias Diana y Lácteos Los Andes. 

Reportes de la Contraloría General de la República, según Poderopedia, sobre Venalcasa y denuncias laborales, empañan su gestión dentro de la administración agroalimentaria nacional. Se le achacan las responsabilidades de un presunto familiar, que de acuerdo a trabajadores, era el gerente de comercialización internacional de una de las empresas que dirigía, donde se encontraron contenedores repletos de leche importada de Ecuador y Nicaragua que estaba vencida. 

Todos por la patria 

Los designios del Ministerio de Alimentación y tras el paso de cinco militares por él, recayeron en Rodolfo Clemente Marco Torres, quien asumió su conducción en 2016 y aún se mantiene en este. Como uno de los hombres «duros» del chavismo, se paseó por distintos flancos, desde lo económico hasta lo alimentario. En julio del año pasado fue designado como jefe del vértice «Comercialización Socialista» de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, fue ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública, es miembro de los directorios del Banco Central de Venezuela y Petróleos de Venezuela. 

Presidió el Banco de Venezuela, Bicentenario y del Tesoro, pero también se desempeñó como tesorero nacional y secretario ejecutivo del Fonden. El ahora candidato a la gobernación de Aragua se graduó en la academia militar cuando transcurría el año 1988. Desde el intento de golpe de estado en 1992 está ligado con Chávez y sobre él, recaen denuncias por utilizar recursos públicos para proselitismo político, falta de transparencia y control, negociaciones de contratos entre el Ministerio de Alimentación y empresas de maletín, e incluso, una moción de censura en su contra aprobada el 28 de abril de 2016 por la Asamblea Nacional, que implica, en teoría, su destitución del Gabinete Ejecutivo. También se le vincula a Diosdado Cabello según la ONG Control Ciudadano. 

Desempolvando los fusiles 

Solo en cinco años, los que lleva Maduro como presidente, al menos 36 oficiales del Ejército ocuparon cargos directivos en nueve empresas públicas de alimentos y manejaron más de 500 millardos de bolívares para la importación, producción y distribución de comida, de acuerdo a una investigación realizada por Armando.Info. 

Sebastiana Barráez, periodista especializada en el área castrense, señala que el arribo de los militares al Ministerio hace 14 años pudo responder a un enredo que existía, puesto que la importación de alimentos es un gran negocio y estos controlan puertos y aeropuertos. Según Barráez, su personalidad o desempeño en mucho de los casos, depende de la relación que tienen con sus superiores.

Las consecuencias de su paso, cuenta la especialista, fueron negativas tanto en el seno de la Fuerza Armada como para la población. «Todos los escándalos perjudicaron la imagen colectiva y forman parte del desprestigio en el que se encuentran involucrados. Algunos tratan de hacer bien las cosas, pero los resultados demuestran que no están preparados. El chavismo los sacó de los cuarteles con excusas de participación, pero nunca en la historia habían estado en esa posición». 

Guerra perdida 

El control de los alimentos en Venezuela, por parte de los militares, no queda reducido al Ministerio, y de acuerdo a una resolución contemplada en la Gaceta Oficial 40.977, con fecha de 30 de agosto de 2016, el Comando para el Abastecimiento Soberano, dirigido por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, designó a 18 de sus compañeros que tendrán a cargo «los equipos de seguimiento y control en el Plan Rubro por Rubro». El aceite, arroz, pollo, huevos, azúcar, carne de ganado bovino y porcino, café, caraotas, detergente, jabón de baño, champú, crema dental, desodorante, harina de maíz, lácteos, margarina, trigo, pescado y frijol de soja, están en sus manos.

La crisis, aumentó las enfermedades y tanto el cáncer como la diabetes «hacen de las suyas». Marianella Herrera, directora del Observatorio Venezolano de la Salud, señala que la desnutrición se incrementó en grupos que antes era difícil de observar y está a la orden del día. «Vemos niños, mujeres embarazadas, adultos mayores o en edad reproductiva en ese estado. Todo esto afecta a las futuras generaciones ocasionando disminución de la estatura, padecimiento de patologías complejas, obesidad y bajo rendimiento».

Los problemas no quedan allí y la profesora de la UCV enfatiza que también se presentarán alteraciones en el desarrollo cerebral y cognitivo, pobre desempeño escolar y laboral. La «lucha» de los ministros para combatir las colas, corrupción, desabastecimiento y poca producción, fueron baleadas, mientras que la basura nutre millones de sueños en Venezuela y la crisis alimentaria se «cocina» en los cuarteles. 

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