En un movimiento que marca el fin de una era para las telecomunicaciones en el país, Telefónica ha confirmado que sus planes de desinversión en Venezuela permanecen inalterables. El presidente ejecutivo de la multinacional, Marc Murtra, aseguró que la estrategia global de la compañía se sobrepone a las recientes variaciones del contexto geopolítico local, reafirmando que la operación venezolana sigue en la lista de activos para la venta.
Durante la presentación de los resultados anuales del ejercicio 2025 en Madrid, Murtra fue tajante: «Telefónica mantiene su salida de Venezuela sin cambios». Esta declaración despeja las dudas sobre si el actual clima político podría incentivar la permanencia de la marca Movistar en territorio venezolano. Para la directiva, los objetivos estratégicos son estructurales y no dependen de coyunturas externas.
El repliegue de un gigante: De Hispanoamérica a Europa
La decisión no es un hecho aislado, sino la pieza final de un rompecabezas regional. Telefónica ha ejecutado una agresiva estrategia de repliegue en el continente para centrar sus recursos en mercados que considera «clave» y más estables:
- Logros en 2026: En apenas dos meses, la firma ya cerró sus desinversiones en Colombia y Chile.
- Antecedentes 2025: Durante el año pasado, completó la venta de sus activos en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador.
- Pendientes: Actualmente, solo Venezuela y México permanecen en el balance de la compañía como mercados en proceso de salida dentro de la región.
Un balance financiero condicionado por la transformación
El proceso de «limpieza» de activos y la reestructuración interna han pasado factura a los libros contables. Telefónica reportó pérdidas de 4.318 millones de euros en 2025, una cifra impactada directamente por las minusvalías de las ventas en Latinoamérica y los costos asociados a su Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Sin embargo, detrás de estos números rojos se esconde una operación saneada: excluyendo estos factores extraordinarios, la empresa habría obtenido un beneficio ajustado de 2.122 millones de euros, lo que valida su plan estratégico «Transform & Grow 2026-2030».
El factor humano: ¿Qué pasará con el usuario venezolano?
A pesar de la frialdad de las cifras de fusiones y adquisiciones (M&A), el anuncio genera una lógica incertidumbre en Venezuela, donde Movistar posee una infraestructura crítica para la conectividad nacional. Murtra evitó dar detalles sobre posibles compradores o plazos específicos, manteniendo una política de «estricta confidencialidad» hasta que las transacciones se cierren definitivamente.
Lo que queda claro es que Telefónica busca una salida ordenada que no afecte su disciplina financiera, mientras mira con ambición hacia la consolidación del mercado europeo, donde espera reinvertir el capital liberado en el continente americano.
Para Venezuela, la salida de Telefónica representa no solo un cambio de operador, sino el cierre de un ciclo de inversión española que durante décadas lideró la vanguardia tecnológica en el país.
Telefónica es uno de los mayores proveedores de servicios de telecomunicaciones del mundo por capitalización bursátil y número de clientes, apoyándose en redes fijas, móviles y de banda ancha de última generación.
Agencias
