La Nasa probó semanas atrás un propulsor electromagnético alimentado a vapor de litio, con vistas a viajes a Marte, que logró una potencia nunca antes alcanzada y que supera a las máximas utilizadas en naves espaciales actuales, informó la agencia estadounidense el martes en un comunicado.
«El 24 de febrero, por primera vez en años y con niveles de potencia superiores a los de cualquier prueba anterior en EE. UU., un equipo puso en marcha un propulsor electromagnético que funciona con vapor de litio metálico (…) Con un mayor desarrollo, estos propulsores podrían dar soporte a misiones tripuladas al Planeta Rojo», explicó la NASA sobre el experimento en su Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, en inglés).
El JPL está probando un propulsor magnetoplasmático (MPD) alimentado con litio, una tecnología que se ha investigado desde la década de 1960 pero que nunca se había utilizado operativamente.
El motor MPD se diferencia de los propulsores existentes al utilizar altas corrientes que interactúan con un campo magnético para acelerar electromagnéticamente el plasma de litio.
Esta tecnología se ha investigado y desarrollado desde hace al menos seis décadas, dijo en un estudio sobre el tema el científico principal del JPL, James Polk, en EE. UU., Alemania, la antigua Unión Soviética, Rusia, Japón e Italia.
Durante la prueba, el equipo alcanzó niveles de potencia de hasta 120 kilovatios, más de 25 veces la potencia de los propulsores de Psyche, que actualmente cuenta con los propulsores eléctricos de mayor potencia de cualquier nave espacial de la Nasa.
En el vacío del espacio, la fuerza que proporcionan los propulsores de Psyche acelera la nave espacial hasta alcanzar casi los 200.000 kilómetros por hora.
El diseño y la construcción de estos propulsores durante los últimos dos años han supuesto un largo proceso previo a esta primera prueba. Es un momento crucial para nosotros, ya que no solo demostramos que el propulsor funciona, sino que también alcanzamos los niveles de potencia previstos. Y sabemos que contamos con una buena plataforma de pruebas para empezar a abordar los retos que plantea la ampliación de escala», dijo Polk.
El equipo aspira a alcanzar niveles de potencia de entre 500 kilovatios y 1 megavatio por propulsor en los próximos años.
Dado que el hardware opera a temperaturas tan elevadas, demostrar que los componentes pueden soportar el calor durante muchas horas de pruebas será un desafío clave.
Una misión tripulada a Marte podría requerir entre 2 y 4 megavatios de potencia, lo que exigiría múltiples propulsores MPD, que tendrían que operar durante más de 23.000 horas.
La Nasa planea enviar a Marte una nave a propulsión eléctrica nuclear, llamada Space Reactor 1 Freedom, para 2028, que en la órbita del Planeta Rojo desplegará helicópteros de exploración.
