Cuidar el corazón entre los 48 y los 68 años podría tener beneficios que se extienden mucho más allá del sistema cardiovascular. Investigadores liderados por NYU Langone Health analizaron durante décadas la evolución de 12.409 personas, con una edad media inicial de 56 años y sin demencia en ese momento. Los resultados muestran una asociación clara: quienes no presentaban hipertensión, diabetes ni hábito tabáquico disfrutaron, de media, de casi 13 años adicionales sin desarrollar demencia frente a quienes reunían los tres factores de riesgo.
Tres factores
El trabajo se basa en el estudio ARIC, iniciado en 1986, que ha seguido durante décadas la salud cardiovascular y cognitiva de miles de personas. En esta nueva investigación, los participantes fueron observados durante una media de 26 años para comprobar cómo influían esos tres factores de riesgoen la aparición de demencia.
El trabajo refuerza una idea cada vez más presente en la investigación sobre envejecimiento: la salud cardiovascular y la salud cerebral están estrechamente conectadas.
Las diferencias fueron importantes. Las personas sin ninguno de los tres factores vivieron una media de unos 30 años sin demencia desde el inicio del seguimiento, frente a algo más de 17 años entre quienes presentaban hipertensión, diabetes y tabaquismo. Durante el estudio, 3.008 participantes desarrollaron demencia.
“Nuestros resultados indican que las personas deberían evitar activamente estos factores durante la mediana edad como estrategia para preservar la salud cerebral durante más de una década”, explicó Josef Coresh, director del Optimal Aging Institute de NYU Langone y autor principal del estudio.
Los investigadores insisten, sin embargo, en una diferencia importante: el estudio muestra una asociación, pero no demuestra que eliminar estos tres factores sea por sí solo la causa directa de ese retraso en la aparición de la demencia. Además, los factores de riesgo se midieron en un único momento del seguimiento.

Controlar la presión, evitar el tabaco y la diabetes podría prevenir la demencia
Corazón y cerebro
El trabajo refuerza una idea cada vez más presente en la investigación sobre envejecimiento: la salud cardiovascular y la salud cerebral están estrechamente conectadas. La hipertensión, la diabetes y el tabaco afectan a los vasos sanguíneos y se relacionan tanto con un mayor riesgo de demencia como con otras enfermedades que pueden acortar la vida.
La especialista Jacqui Hanley, de Alzheimer’s Research UK y ajena al estudio, destacó que el enfoque permite mirar más allá del riesgo de desarrollar la enfermedad y preguntarse cuántos años puede vivir una persona sin demencia. También recordó que mantener la actividad física, no fumar y controlar la presión arterial y la diabetes son medidas beneficiosas tanto para el corazón como para el cerebro.
Los investigadores observaron además diferencias entre grupos demográficos. Las mujeres vivieron más años sin demencia que los hombres con el mismo número de factores de riesgo, y también se detectaron diferencias entre participantes blancos y negros. Los autores señalan que estos resultados refuerzan la importancia de diseñar estrategias de prevención adaptadas a los grupos con mayor vulnerabilidad.
Aunque no existe una forma garantizada de prevenir la demencia, los resultados aportan un mensaje esperanzador: algunos de los factores relacionados con su aparición pueden modificarse muchos años antes. Controlar la presión arterial, prevenir o tratar la diabetes y evitar el tabaco no solo protege el corazón, sino que también podría ayudar a conservar durante más tiempo la salud cerebral.
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