El cielo nocturno ofrecerá un espectáculo astronómico de esos que valen la pena desvelarse a mirar. La NASA confirmó que entre la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto se registrará un eclipse parcial de Luna con un 93 % de cobertura sobre el satélite, un porcentaje tan elevado que teñirá la superficie de matices rojizos y anaranjados perceptibles sin necesidad de filtros. En suelo venezolano, el instante de mayor intensidad ocurrirá a las 12:14 de la madrugada del 28 de agosto, una hora idónea para asomarse al patio o al balcón.
El evento se extenderá durante tres horas y 18 minutos, tiempo en el que la atmósfera de la Tierra filtrará la radiación solar proyectando esa sombra cobriza sobre el disco lunar. La fase de totalidad, cuando la luna esté cubierta casi totalmente por la superficie terrestre durará aproximadamente 80 minutos, más de una hora de observación continua, lo que lo convierte en el eclipse lunar más largo del año.
La alineación se sincronizará a escala global según el huso horario de cada región: mientras en Nueva York el pico coincidirá con el venezolano a las 12:14 a.m., en Bogotá, Lima y Chicago se vivirá a las 11:14 p.m. del jueves. En Ciudad de México y Denver el clímax llegará a las 10:14 p.m., en Los Ángeles a las 9:14 p.m. y en Buenos Aires a la 1:14 a.m. del viernes. Al otro lado del Atlántico, el fenómeno se apreciará cerca del amanecer, alcanzando su punto máximo en Londres a las 5:12 a.m. y en España a las 6:14 a.m.
Ajusten la vista: claves para disfrutar del espectáculo lunar
A diferencia de las citas solares, la gran ventaja de los eclipses de Luna radica en la seguridad: no se requiere ningún tipo de protección ocular especial y es posible contemplar el satélite de forma directa durante todas las fases. El secreto para sacarle el máximo provecho a la velada está en alejarse de las luces urbanas intensas y buscar un punto con horizonte despejado, como una terraza o un techo libre de árboles o cables. Darle tiempo a la vista para adaptarse a la penumbra resulta clave, así como instalarse con anticipación para atestiguar la lenta caminata de la sombra terrestre atravesando la superficie, en lugar de llegar únicamente para el momento cumbre.
Lentes, telescopios y estrellas de fondo
Para quienes busquen ir más allá de la observación a ojo desnudo, la NASA aconseja el uso de binoculares de siete aumentos, suficientes para resaltar los relieves de la superficie. Equipos de 10 o 15 aumentos permitirán una nitidez superior, aunque la agencia precisa que «con mayores aumentos puede ser conveniente utilizar un trípode para mantener una imagen estable» y evitar que el pulso arruine la toma.
En el caso de contar con telescopios, la mirada debe enfocarse en la frontera viva entre la zona iluminada y la umbra, donde es posible apreciar con detalle cómo la sombra cruza cráteres y cadenas montañosas. Finalmente, la propia disminución del brillo lunar abrirá una ventana única para la astrofotografía y la contemplación: al bajar la intensidad del satélite, el campo estelar que lo rodea se volverá mucho más brillante y fácil de distinguir, invitando a apartar la lente durante unos minutos para apreciar la bóveda celeste en su conjunto.
