Cae de un segundo piso al esconderse de su maestro

Mientras el resto de las secciones recibía clases en sus aulas; los estudiantes de primer año se dirigían a la cancha para educación física. Édgar García Morales, de 14 años, se escapó del grupo y se escondió en el segundo piso de la unidad educativa Pedro Camejo, en el sector Tamare del municipio Mara. Allí se topó, a las 12.00 del mediodía, con su maestro y al intentar esquivarlo cayó al vacío y se fracturó la cabeza.

La vida del estudiante se truncó, sus sueños jamás se harán realidad después de eso, todo era inútil, se lamentó Eleida Morales, tía del adolescente, en la morgue forense. 

La familia recibió la noticia a través de una llamada telefónica. La versión que se maneja apunta hacia la muerte accidental. Los Morales presumen que al joven no le gustaba hacer deportes por eso cuando le tocaba asistir a la cátedra se ocultaba del profesor.

La tía repitió detalladamente la historia que le contaron en el liceo. Como de costumbre, Édgar logró evadirse, el pasado lunes, del grupo. Sin que nadie lo viera subió al segundo piso del plantel, observó ensimismado a sus compañeros por última vez, luego al darse vuelta se topó de frente con el profesor de deportes, empalideció e intentó escapar nuevamente, pero al girar sobre sus pies resbaló y cayó al vació.

Los estudiantes al verlo tendido en el suelo y cubierto de sangre gritaron. El personal docente corrió desesperado, no sabían qué hacer. Cuando la ambulancia llegó, el estudiante aún respiraba, los paramédicos lo levantaron y lo trasladaron al Hospital de El Moján.

El médico de guardia le informó a la familia que no contaban con insumos suficientes para poder atender la emergencia y remitió el caso al Hospital Universitario de Maracaibo. «Los médicos del Universitario dijeron que mi sobrino presentaba una fractura de cráneo y tenían que operarlo», detalló Morales.

Ya habían pasado 26 horas desde el accidente cuando los médicos lo intervinieron quirúrgicamente. Los padres del liceísta tardaron mucho en encontrar el dinero para costear los insumos y proceder con la operación. 

El niño entró, el pasado martes a las 6.00 de la tarde, a pabellón. Una hora después murió. Eleida Morales, junto a una sobrina esperaba el cuerpo de Édgar, el cual llegó a las 10.00 de la mañana en la morgue para la necropsia. Entre sollozos comentaron lo bueno que había sido. Un niño responsable, obediente, tranquilo, buen estudiante, amaba a sus padres, «apenas se abría a la vida».

 

NOTIZULIA/LAVERDAD

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